1- Concepto del YO
El concepto del yo puede tener diferentes perspectivas dependiendo del contexto en el que se quiera ver. El “yo” puede verse desde diferentes conceptos como lo son el concepto científico y el concepto humanista.
Desde la perspectiva humanista puede verse como el resultado de varios procesos bioquímicos y fisiológicos que ocurren en el cerebro, donde los neurotransmisores, hormonas y cadenas de procesos neuronales contribuyen a la percepción de uno mismo, la toma de decisiones y la conciencia de sí mismo; podría decirse que es una manifestación del sistema nervioso central, que es el principal responsable de generar los pensamientos y emociones día a día.
Desde el concepto humanista esta opinión toma un enfoque más filosófico, en donde se entiende el “yo” en términos de identidad, sentido de pertenencia y autoconocimiento. Esta perspectiva podría enfatizar mucho en lo que es la autoconciencia y la autodeterminación y las repercusiones que la presencia de estas tiene en la vida de una persona.
La unión de estas perspectivas da una visión más completa, y a la vez compleja, de la realidad de la vida de un individuo. Por un lado la ciencia nos explica cómo los procesos bioquímicos y fisiológicos subyacen a las experiencias vividas, mientras que la humanidad nos deja ver todas estas acciones desde un punto de vista ético y emocional.
¿Todas las enfermedades tienen una influencia sobre la corporalidad?
Sí, todas las enfermedades tienen una influencia sobre la corporalidad, aunque en niveles diferentes. Primero, se entiende la corporalidad a cómo experimentamos y vivimos nuestro cuerpo, y las enfermedades, bien sean físicas o mentales, influyen directamente en esta experiencia.
Las enfermedades afectan el funcionamiento normal del cuerpo, lo que puede impactar tanto la percepción física como la sensación subjetiva de vivir en ese cuerpo.
Las enfermedades físicas, como infecciones o lesiones, afectan directamente los órganos tejidos o sistemas, causando dolor, limitaciones en movimiento o cambios visibles en la apariencia del cuerpo; lo que modifica la forma en la que nos relacionamos con el propio cuerpo y con el entorno, pues no se permite que las personas vivan de forma habitual al tener que cuidarse de sobremanera para tratar estas afecciones físicas. Aquí pueden incluirse las enfermedades crónicas, ya que el dolor y los síntomas afectan la vida diaria durante toda la vida, lo que cambia considerablemente la calidad y estilo de vida de las personas que lo sufren.
Las enfermedades mentales también influyen en la corporalidad pues, a pesar de que no se presentan cambios físicos evidentes de inmediato, afectan cómo la persona percibe y experimenta su propio cuerpo.
Un buen ejemplo es la fibromialgia, una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga y problemas cognitivos. Aunque no hay un daño visible en los tejidos del cuerpo, las personas con fibromialgia experimentan una alteración en la percepción del dolor, lo que afecta profundamente su corporalidad. Su vida cotidiana se ve influenciada por la constante presencia del dolor, la fatiga y la incomodidad física, limitando sus movimientos y actividades.
Esta enfermedad afecta profundamente la corporalidad, ya que los pacientes deben adaptarse a vivir con una constante sensación de malestar que cambia su relación con el entorno físico y social.


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